Prevención del suicidio: Preguntar, persuadir, referir

 

Especial de Clara Angeletti para Revista Ocio

Mientras se aproxima el Día Mundial de Prevención del Suicidio, Alejandra Rossi, Lic. en Psicología, Suicidóloga y actual Vicedecana de la Facultad de Psicología, detalló cómo acompañar ante una sospecha y las alertas a tener en cuenta.

Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial y Nacional para la Prevención del Suicidio. En Argentina, hace un año, se reglamentó la ley homónima, que declara de interés nacional la atención biopsicosocial, la investigación científica y epidemiológica. Asimismo, se promueve la capacitación profesional en la detección y atención.

En esta línea, la normativa facilita líneas telefónicas gratuitas de escucha ante situaciones críticas e insta a las obras sociales a brindar cobertura en servicios asistenciales, tanto para posibles víctimas como para familiares.

Además, establece la elaboración de protocolos de intervención y de registros a los fines del mejoramiento de la información estadística, el desarrollo de campañas de concientización sobre factores de riesgo y la generación de elementos de protección a través de los medios masivos de comunicación y otros alternativos.

Sin embargo, más allá de la legislación, Alejandra Rossi, Psicóloga y Suicidóloga cordobesa que estuvo al frente del Programa Provincial de Prevención del Suicidio, advirtió que, “en la sociedad todavía es un tema tabú”.

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Alejandra Rossi. Fotografía gentileza a quien corresponda.

“En septiembre se habla mucho del tema, pero después se olvida y sigue siendo algo estigmatizante, de lo cual no se conoce. La temática está vetada en muchos lugares y eso es un pensamiento arcaico, que atrasa”, criticó. Y remarcó: “Quienes tienen en su potestad el poder de difundir no lo hacen, pero a diario hay chicos, por ejemplo, que se autolesionan y merecen una reflexión sobre esto”.

No obstante, destacó el trabajo realizado a nivel gubernamental en Córdoba y celebró las políticas de salud en materia de suicidio. “Puede haber un avance, pero falta conocer más de la problemática”, indicó.

Prestar atención a lo verbal y conductual (Prevención de suicidio)

Acerca de las señales de alerta, Rossi expuso que “hay que estar atento a lo que las personas dicen y hacen”. En cuanto a lo verbal, las manifestaciones pueden ser explícitas o con “referencias solapadas”. “Alguien puede decir ‘para qué seguir viviendo si no tengo futuro o soy una carga’ y eso no hay que minimizarlo jamás porque puede esconderse un pensamiento suicida”, explicó.

Respecto al comportamiento, profundizó: “Se puede ver que se aíslan, se retraen o cambian la forma en que se presentaban habitualmente. O sea, una persona cuidada en su higiene personal y su ropa, pasa a estar hecha un desastre o viceversa, buscando dejar la mejor imagen de sí mismo”.

“Otras manifestaciones pueden ser regalar objetos preciados o cambiar en lo afectivo. Si alguien nunca abrazaba o daba un beso, se despide con algún gesto. También cosas relacionadas a la depresión como cambiar los hábitos de sueño y de ingesta, tanto en la comida o incorporando bebidas alcohólicas u otras sustancias”, agregó.

Igualmente, la también Vicedecana de la Facultad de Psicología, señaló: “Es un proceso que empieza con una ideación por una multicausalidad. Luego puede enlazarse con una planificación y ahí si las pulsiones de muerte ganan a las de vida, se toma la decisión y empiezan a notarse las actitudes mencionadas”.

Lineamientos para contener

La suicidóloga aseguró que “el pensamiento suicida dura muy poco si se encuentra la ayuda adecuada”. En tanto, para colaborar adecuadamente, afirmó que lo óptimo es “preguntar, persuadir y referir”.

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Fotografía gentileza a quien corresponda.

Sobre los pasos, especificó: “Hay que desmitificar que, al consultar, se incita a llevar a cabo el suicidio, por lo que alentamos a preguntar si ha pensado en quitarse la vida, ya que, una cosa es tener una idea pasiva como querer que te parta un rayo a tener un método y saber cuándo y dónde quitarse la vida”.

“Después hay que persuadir, -continuó-  lo cual no es convencer aconsejando o juzgando, sino desde la empatía y validación, invitarlo a buscar ayuda especializada”.

Por último, recomendó acompañar. “No podemos decirle anda al psicólogo y dejarlo que vaya, con el corazón en la mano, después de habernos confesado lo que está pensando”, aconsejó.

Finalmente, Rossi habló de las estadísticas disponibles sobre la problemática: “Los últimos números que se conocen de Argentina son previos al Covid, sacados por UNICEF y hay una concordancia con las tasas mundiales que dicen que se suicidan más las personas jóvenes, de entre 10 y 35 años, con pico máximo de incidencia entre los 15 y 19. Después también los adultos mayores. Pero, el déficit en el registro hace que sea complicado dar una cifra segura”.

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