SYTE.bio una empresa que busca realizar vacunas con el ADN y ARN

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Martín Williams es argentino. En el año 2019 creo una Startup (una empresa que presenta grandes oportunidades de crecimiento) llamada Syte.bio. Desde ese año comenzaron a desarrollar terapias basadas sobre el ADN y el ARN para encontrar cura a enfermedades como el cáncer, la hemofilia A y la diabetes, entre otras.

SYTE.bio trabaja en tres áreas: oncología, enfermedades infecciosas y enfermedades genéticas; todos en fase de investigación. Al ser una tecnología nueva, en lo que a medicina se refiere, se requieren 50 millones de dólares o más para poder llevar estas investigaciones en humanos. Además, los elevados costos de importación, entre otras cuestiones, enlentecen la adquisición de equipos para poder continuar con las investigaciones. Tiene declarada su empresa en Argentina y en Los Estados Unidos porque es más fácil conseguir inversionistas en el extranjero que dentro de nuestro país.

En la gacetilla de la empresa, Martín sostiene que “el ADN y ARN pueden ser utilizados como potentes fármacos preventivos o terapéuticos extremadamente eficaces cuando otras estrategias no ofrecen las soluciones adecuadas. Además, es un momento increíblemente emocionante para ser parte de la revolución de la terapia génica. Tenemos que ser disruptivos para generar cambios en un sistema que no sabe cómo lidiar con la disrupción y las nuevas tecnologías”

El biotecnólogo nos ha concedido una entrevista para contarnos de su empresa, sus proyectos y el SARS-CoV-2, más comúnmente llamado Covid-19.

– ¿Porqué enfocarse en el ADN y el ARN? 

– Porque son las moléculas que le dan origen a la vida, son las moléculas donde se guardan la información en una célula. Las terapias convencionales están basadas en virus, en proteínas recombinantes, y demás.
Están emergiendo estas tecnologías basadas en estas moléculas (ADN y ARN) y nosotros nos sumamos a ese desarrollo, creemos que es más sustentable, es mejor y es más seguro para el paciente.

– La historia de las vacunas están basadas en virus…

– Sí, las vacunas arrancan con los virus o con parte de escamas de la piel de quienes se encontraban infectados y que luego los médicos las inoculaban en pacientes y eso los protegía. Luego de años de investigación se comenzaron a usar los virus como vacunas. Los virus se inactivan y se pueden inyectar dentro del músculo de un paciente y eso genera una inmunidad contra el virus que le están inyectando. Pero los virus son muy caros de producir, son complicados de trabajar, pueden revertir hacia fenotipos infectivos, es decir, pueden readaptarse de estar inactivados a estar activados y producir la enfermedad en el paciente. El virus puede readaptarse de estar inactivado a estar activado y producir la enfermedad en el ser humano.
Cuando nosotros trabajamos sobre estas moléculas de ADN y ARN eso no puede ocurrir porque no estamos poniendo nada que sea viral.

– ¿Entonces cómo trabaja su vacuna?

– En vez de ser un virus y tener material genético del virus, lo que tiene esta vacuna es un fragmento muy pequeño del virus, por ejemplo, te voy a dar el ejemplo del covid…
Se llama SARS-CoV-2, y pertenece a la familia coronaviridae. Dentro del virus, se encuentra su genoma, en este caso es una molécula de ARN, que posee la información para generar mas partículas de si mismo. Una región de su genoma (de su ARN) contiene la información para producir una de las proteínas que tiene en su superficie que se llama Spike o Espiga, que es la llave de entrada a las células que ataca.
La vacunas de Astrazeneca y la Sputnik V están basadas en Adenovirus, otro virus totalmente diferente al coronovirus, el cual es modificado genéticamente para que no pueda enfermar al paciente, y se le intercambia una región de su genoma por la secuencia que contiene la información para producir la proteína Spike del SARS-CoV-2. Cuando te inyectan este Adenovirus, tus células van a producir la proteína Spike y es allí donde tu cuerpo va a generar inmunidad protegiéndote contra el coronavirus. No es inocuo pero no genera enfermedad.
En el caso de las vacunas basadas en ARN como son las de Moderna y la de Pfizer, contienen la secuencia genética que tiene la información para producir la proteína Spike. Sólo te están inyectando información. Tu célula va a reconocer ese material genético y va a producir una proteína que en este caso va a ser Spike, sin la necesidad de introducir en el paciente un virus completo con gran parte de su información genética.

– Algunas personas han presentado algún tipo de reacción a las vacunas, ¿respuesta a qué es esa reacción? 

– No todos los organismos reaccionan igual frente a una vacuna. Por ejemplo, algunos adquieren síntomas parecidos a los de un resfriado (más o menos fuerte) y a otros no les pasa absolutamente nada. Esto tiene que ver con muchas variables, como por ejemplo que tan fuerte este el sistema inmune o también del tipo de vacuna que reciban, pero de cualquier manera las vacunas son componentes extraños que están ingresando al organismo, y este las reconoce y trata de neutralizar, y ese proceso por ejemplo puede involucrar un aumento de la temperatura corporal, o generar dolor en donde se recibió la inyección. Algunas personas pueden ser alérgicas a alguno de los componentes de la vacuna (que no solo tiene ARN o virus, sino también diversos excipientes) y tener reacciones alérgicas al momento de recibir la dosis. 

– Vos tuviste un proyecto de vacuna y lo presentaste hasta el gobierno, ¿Qué pasó?

– Iniciamos un proyecto en febrero o marzo del 2020, un par de meses después de iniciada la pandemia, cuando ya teníamos la información genética del virus. Nos presentamos en un llamado de la Agencia de Promoción Científica de Buenos Aires presentando el proyecto, pedimos algo de 80 mil dólares para continuar con el desarrollo. La realidad es que es muy poquito para trabajar pero bueno era un incentivo para que nosotros hagamos todos los ensayos previos a los humanos. Fuimos unos doce laboratorios los que presentamos proyectos en ese llamado pero ninguno fue seleccionado.

¿Cuál era la respuesta que recibieron?

– Su proyecto no fue elegido, simplemente. Después tratamos de ir por otros lados como por ejemplo laboratorios privados pero ninguno apostaba. La realidad es que era necesario que Argentina produjera su propia vacuna en tiempo y forma, y no dependiera de otros países. La verdad que tenemos científicos de la ostia en Argentina y hubiese estado bueno tener una vacuna nacional, para no depender de otros países. Hoy en día tenemos la vacuna que desarrollamos guardada en el freezer, quizás en algún momento se pueda probar porque esta es una enfermedad que es estacional y se va a quedar.

– Se habla de que este es un virus que se adapta y se modifica tanto…

– De hecho, estaba leyendo que se encontró un caso de la variante MU, acá en Salta, Argentina. Es complicado porque este virus tienen un genoma de ARN, y el ARN es una molécula muy mutagénica, puede mutar muy rápido. Por eso, cuanta más cantidad de personas infecta el virus más probabilidad de mutar tiene y más probabilidad de generar nuevas cepas o variantes tiene. Incluso las nuevas variantes se van haciendo más resistentes.

¿A dónde apunta ahora Syte.bio?

El objetivo principal es crear medicina disruptivas y accesibles para todos los pacientes en todo el mundo.
Cuando hablo de medicinas basadas en ADN o ARN, hablo de medicinas baratas. El ADN y el ARN son muy baratos de producir. Producir ADN en bacterias es barato, producir ARN in-vitro es muy barato.

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