El estafador de Tinder: Una historia de seducción, lujos y engaños

Se trata de Simon Leviev, ahora más conocido como el estafador de Tinder, quién se hacía pasar frente a sus mach como heredero de un imperio de los diamantes, para luego seducirlas y engañarlas.  El documental lanzado por Netflix cuenta un verdadero esquema ponzi del amor, donde el hombre atraía a las mujeres a través de la aplicación de citas en un primer momento, para luego terminar de conquistarlas con viajes en aviones privados y hoteles de lujo, y recién concretar su verdadero cometido, sacarles cientos de miles de dólares a las víctimas.

Hace unas semanas salía a luz una investigación en Argentina que dejaba al descubierto una estaba piramidal de Generación Zoe, siguiendo el esquema ponzi. En este sentido este engaño de Leviev podría considerarse una estafa piramidal del amor.

Todo comenzaba en la conocida aplicación de citas, Tinder, donde luego de crear un perfil, donde debe llevar fotos, algunas descripciones y puede estar enlazado a otras redes sociales. Las víctimas nunca se imaginaron que una red social donde sólo buscaban conocer a alguien o quizás simplemente pasar un buen memento sería finalmente una pérdida de dinero escandalosa.

El estafador de Tinder: Una historia de seducción, lujos y engaños
El documental El Estafador de Tinder está disponible en la plataforma de Netflix
Simon Leviev

Era un hombre de unos treinta años que se presentaba como el heredero de un magnate de los diamantes y con fotos ostentadoras, lo que tentaba a las mujeres a deslizar para la derecha y concretar un match. Aquí comenzaba el infierno para las mujeres, que empezaban a cruzar mensajes con el hombre y que por lo general llevaba a una primera cita en un hotel cinco estrellas. La segunda salida suponía viajar a una jurisdicción extraña para las víctimas, debido a un supuesto viaje de negocios que tenía el galán en alguna capital europea, lo que hacía a su conquista tener que tomarse un vuelo para encontrarse con él.

El vuelo en aviones privados y el trato del hombre terminaban por deslumbrar a las mujeres. En esto se incluía almuerzos y cenas en restaurantes de altísimo nivel, una manera de hablarles muy amable y amorosa, que iba acompañada de sus historias de negocios y dinero.

El saludo de las mañanas y la despedida en las noches no podía faltar, al igual que las visitas para ver a sus conquistadas, a quién les mostraba sus ganas de formalizar y pensar planes a futuro. Cuando todo parecía color de rosas, es cuando empezaba el verdadero calvario para las víctimas. Como si fuera una escena de película, el galán fingía sufrir ataques de oponentes poderosos y peligrosos, por lo que debía esconderse y para ello necesitaba de la ayuda de su novia. ¿Cómo termina la historia? una mujer totalmente destrozada por haber perdido lo que creía su verdadero amor y además envuelta en deudas por haber entregado todo su dinero y más para tratar de salvar a su galán.

La plataforma audiovisual de Netflix como aconstumbra, no dejó pasar desapersiva a esta historia y la llevo a la pantalla en un documental que llamó “El Estafador de Tinder”. El mismo es dirigido por Felicity Morris. El caso de vieja data que sonó en los medios masivos como curiosidad policial se reavivó y adquiere tridimensionalidad, ya no se trata de títulos catástrofe sino de historias de vida; se presta atención a detalles que habían pasado desapercibidos, se percibe el dolor y la magnitud del engaño. En el documental, tres de las víctimas brindan su testimonio a cámara y describen minuciosamente cómo fue la red de ardides en la que quedaron atrapadas, con el corazón roto, la confianza en ellas mismas estragada, y endeudadas de por vida.

Finalmente, y con ayuda de las tres víctimas, la interpol detuvo a Leviev en Grecia, luego fue llevado a Israel y juzgado por sus primeras estafas. Pero no las de Tinder, sino anteriores, cuando se llamaba Shimon Hayut.

En su defensa, dijo que podía cambiar de nombre las veces que quisiera y que elegir el apellido del Rey de los Diamantes era algo casual. Cuando los periodistas le preguntaron por las mujeres, él dijo que sólo eran mujeres con el corazón roto que habían decidido ellas solas qué hacer con su dinero. Hasta osó mostrarlas como vividoras que intentaron aprovecharse de su fortuna. Fue condenado a 15 meses de prisión, pero sólo cumplió 5 por buena conducta.

Por un tiempo su perfil desapareció de las redes sociales, inclusive de Tinder, pero después volvió a frecuentarlas. Hasta la aparición del documental momento en el que restringió el acceso había acumulado 100.000 seguidores. En los últimos meses había ostentado un nuevo noviazgo con regalos para su pareja, una modelo israelí, que incluían un auto de 250.000 dólares. Recuperó su vieja vida de lujos, aunque sin salir de Israel.

Los investigadores estiman que las mujeres engañadas fueron más de veinte y que las estafas sumaron más de 10 millones de dólares. Su campo de acción fue toda Europa. Seguramente, tras la difusión del documental de Netflix, surgirán muchas otras víctimas, pero, la sospecha, es que las maniobras fraudulentas se parecerán demasiado a las que sufrieron estas tres mujeres.

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