Colombia realizó la primera eutanasia

Colombia. Víctor Escobar y Martha Sepúlveda fueron las primeras personas sin enfermedad terminal que accedieron a la eutanasia.

En las últimas horas, la historia de Martha Sepúlveda obtuvo el cierre deseado: le concedieron por fin la eutanasia.

Martha padecía ELA (esclerosis lateral amiotrófica), una enfermedad neurodegenerativa que no tiene cura ni tratamiento que reduzca el dolor. Fue diagnosticada durante el 2018 y durante el 2019 perdió gran parte de su capacidad de caminar.

Por otro lado, Víctor Escobar, tras padecer dos accidente cerebrovaculares (ACV), su cuadro clínico comenzó a deteriorarse: hemiparesia izquierda (condición neurológica que dificulta el movimiento de una mitad del cuerpo), hace cuatro años le sobrevino una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc), que lo postró. Además tenía diabetes e hipertensión.En su historia clínica figuran también una trombosis (un coágulo de sangre en una o más venas profundas del cuerpo), tenía el lado derecho del corazón de mayor tamaño y pasó por cuatro cirugías en la columna debido a un grave accidente de tránsito que tuvo.

Martha, luego de hablar con su hijo sobre los doloroso que es su enfermedad, solicitó la eutanasia ante la Justicia. Se la habían otorgado para agosto, pero por problemas de papeles no se la pudieron realizar. Este hecho levantó el descontento de los colombianos y de la Justica, quien solicitó una nueva fecha para Martha.

El 8 de este mes, Sepúlveda logró acceder a la eutanasia. Y antes de morir declaró que «si es desde el plano espiritual, yo estoy totalmente tranquila (…) Cobarde seré, pero no quiero sufrir más, estoy cansada. Lucho por descansar», dijo la mujer, quien agregó que la certeza de morir le daba «tranquilidad».

Víctor murió un día antes que Martha. Él se convirtió en el primer hombre en acceder legalmente a la muerte digna en América Latina. Según informa la BBC Mundo, los médicos aplaudieron a Víctor mientras ingresaba al quirófano.

La eutanasia es una intervención médica que fue aprobada en 1997 pero que se añadió a la constitución recién en 2015. Estaba prevista para personas que cursen una enfermedad terminal cuyo fin era otorgar una muerte digna a estas personas. Desde julio del año pasado, fue autorizado a personas con enfermedad no terminal pero que padecen mucho sufrimiento. Así, se presentaron dos personas para acceder a ella: Martha Sepúlveda y Víctor Escobar.

Así, Colombia se convirtió en el primer país de Latinoamerica en permitir y aplicar la eutanasia por cuestiones médicas.

El hijo de Martha

Federico, el único hijo de Martha Sepúlveda, relató a la BBc Mundo que su madre estaba feliz porque la justicia le concedió la eutanasia.

«Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno», declaró Federico al medio estadounidense, quien continuó el relato de cómo fue pasando su madre la ELA:

«Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho <yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir>, que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.

martha sepulveda

Ella no concebía la vida postrada en una cama. El final de la esclerosis lateral amiotrófica es sin poder hablar, sin poder tragar… es algo sumamente doloroso e indigno para ella.

Se tomó muy olímpicamente el diagnóstico. Posteriormente ya empezó a perder fuerza en las piernas, a requerir apoyo para caminar en distancias más o menos largas. Ya luego requería apoyo para todo tipo de caminatas incluso dentro de la casa.

Y a principios de este año empezó a requerir apoyo para ir al baño. Después, había que bañarla, había que vestirla. En ocasiones se le dificultaba comer o cepillarse, porque las manos estaban perdiendo demasiada fuerza.

Lo peor para ella es ver cómo se deterioraba a tal punto que no puede ser independiente para lo más básico de las actividades cotidianas.

Un día ella me dijo: <Sería tan bueno que yo pudiera solicitar la eutanasia>. Y pues yo no lo tomé como muy en serio.

Pero cuando me dijo que quería hacerlo, yo estuve en negación por unos días. Yo decía, <no, mi mamá no, todavía no>. Le decía, <mami, por favor no>.

Yo me considero una persona muy liberal, pensaba que el derecho a la eutanasia es un derecho que hay que proteger, pero nunca lo vi como algo cercano.

Pero ya luego, concientizándome un poco de la condición precaria en la que ella estaba, y de su desespero, y de la indignidad en la que estaba, yo dije: <Creo que demuestro más mi amor si la apoyo en esta decisión que ella tomó>.

Yo sí necesito a mi mamá y quiero que esté conmigo en cualquier condición. Pero en ese caso solo estaría pensando en mí, en mis necesidades.

martha y su hijo

Llevamos 22 años juntos. Mi vida giraba alrededor de ella y la de ella alrededor mío. Luego de su partida, yo tendré que inventarme otra vida. Por eso fue tan difícil al principio.

Cuando yo la cuidaba tenía sentimientos encontrados. Por un lado me gustaba, porque sentía que le estaba regresando a mi mamá, de alguna forma, todo el apoyo y todo lo que ha hecho por mí a lo largo de la vida.

Pero también pensaba en lo que ella me decía. Me decía: <Hijo, esto no es vida, esto no es digno>.

Claramente yo estoy triste. Claramente estoy ansioso, claramente estoy… de alguna forma desesperado. Sería muy raro que no lo estuviera.

Pero también de alguna manera me reconforta el hecho de que mi mamá haya podido terminar su vida de la forma que ella quería.»

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