Buscando el camino de la felicidad

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Pánico, ansiedad, estrés, agotamiento; son algunas de las emociones que experimentamos en medio de esta sociedad que constantemente nos exige ser alguien, formar parte de algo. No importa qué pero debes ser.

Recientemente la BBC publicó una nota sobre que la felicidad eudámica declarando que es la causa por la cual existen personas que a pesar de tener dinero sigan trabajando. ¿Qué tan real es esto?

El ser humano atraviesa de manera constante la búsqueda de la felicidad. Se escribieron libros, se hicieron películas, existen hasta gurús espirituales para alcanzar la felicidad. Los últimos datos indican que luego del encierro, producto de la pandemia, se duplicarían las consultas sobre salud mental.

Pero, la felicidad, esa construcción social que nos hace reír y sonreír, se dividen en dos tipos. Según Joseph L. Henderson podes ser hedónico (concentrarte en el placer y en el disfrute temporal) o podes ser eudaimónica (significado y propósito).

en un estudio de conductas hedónicas y eudaimónicas, Henderson y sus colegas encontraron que las conductas hedónicas aumentaron las emociones positivas y la satisfacción con la vida, además ayudaron a regular las emociones positivas mientras reducían las emociones negativas como el estrés y la depresión.

Sonja Lyubomirsky, autora de los libros La ciencia de la felicidadlos mitos de la felicidad, concluye que el 100% de la felicidad de una persona se divide de la siguiente manera:

  • 50% esta determinado por la genética,
  • 10% esta determinado por el contexto en el que crecemos y nuestros vínculos con nuestros padres,
  • y el 40% restante depende de nuestro control.

El 60% de nuestra felicidad no la controlamos como individuos, sino que nos viene dada. Tenemos un 40% que podemos manejar dentro de la hedónica y/o eudaimónica.

La felicidad hedónica se basa en el placer, en disminuir el dolor y el sufrimiento, suplantándolo por disfrute, goce y placer. Por otro lado la felicidad eudaimónicas implica un estado positivo y divino que la humanidad es capaz de esforzarse y eventualmente alcanzar, tiene que ver con el progreso y el placer producido por obtener objetivos.

En los mitos de la felicidad, Sonja Lyubomirsky, aclara que poseemos una gran capacidad para adaptarnos a las relaciones, trabajos y riquezas nuevas, de modo que con el tiempo los cambios gratificantes producen menos recompensas. La adaptación hedonista obstaculiza la felicidad porque nos hace subestimar los éxitos.

 

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